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Web personal de Victor Delgado

Porque lloran los niños? Mi experiencia como padre primerizo (Parte 1)

November 19, 2019

Esta es una de las frases que más he escuchado en los casi 11 meses que llevo siendo padre, y no solo por parte mía sino por millones de padres en todo el mundo: porque lloran los niños?

Los padres hemos desarrollado la capacidad de «adivinar» por medio del método de descarte los posibles males que nuestros hijos tienen, los cuales son las causas de sus gritos. 

Es un instinto de supervivencia, una necesidad primaria, un estilo de vida adquirida involuntariamente que, con el paso del tiempo, se adiestra cada vez más. La pregunta: “porque lloran los niños?” tiene una gran variedad de causas y por ende respuestas.

Este es el primer artículo de varios que le dedicaré a este complejo aprendizaje paternal. Es una buena terapia sacarme del pecho muchos sentimientos y experiencias que deseo compartir. Espero les guste y pueda ayudar a otros padres:

Amanecida accidentada

Mi bebé tenía un mes y medio, eran las 2am aprox y el bebé comenzó a llorar.

El descarte de rutina que hicimos (en ese orden) fue:

  1. Si llora metiendose la mano a la boca, tiene hambre. Prepararle su leche y después de darle le sacamos gases.
  2. Ver si tiene el pañal sucio.
  3. Confirmar si lo habíamos bañado.
  4. Calmarlo con algún juguete ya que probablemente está con falta de sueño.
  5. Pasearlo con el coche de bebé.
  6. Ver si tiene fiebre. En caso sea así, le damos una dosis (depende del peso del bebé) de apiretal 100mg/ml solución oral. 

En este caso, hicimos los 5 puntos pero seguía llorando pero por momentos se tranquilizas. 

Pasó 1 hora y nada, pasaron 2 horas de cargar al bebé entre mi esposa y yo pero no veíamos una mejora considerable. 

Por otro lado, la impotencia se apoderaba de nosotros y nos comenzábamos a desesperar. Le estábamos empezando a transmitir esa impaciencia al bebé desde pequeño pero no lo sabíamos.

No solo nos daba impotencia ver el sufrimiento del bebé tratando de decirnos lo que sentía, sino también nuestra inexperiencia.

Yendo al hospital en vano

Decidimos ir al hospital, ya que creíamos que era algo grave. Era invierno en Madrid y la noche era muy fría. Llamamos al taxi y llegamos al hospital en 10 minutos. Felizmente el bebé se había quedado dormido en el viaje.

A esas horas de la madrugada, la atención era por el area de emergencias infantil. Habían pocos niños esperando. 

Era la primera vez que iba a esa parte del hospital Principe de Asturias. La infraestructura y el diseño era impecable.

La atención de emergencias en este hospital es en 2 fases: (tanto para niños y adultos)

  1. Fase introductoria: un doctor hace preguntas generales en un despacho que a la vez ingresa en una computadora mientras le respondes. El objetivo es ver la gravedad y tipo de enfermedad.
  2. Fase de evaluación: Después de haber sido atendido por el primer doctor, minutos después te atiende otro (sabiendo la información que le dejó el primero) y te evalúa directamente.

Después de haber evaluado al bebé, se descartó todo menos algo que nunca se nos cruzó por la cabeza: Acumulación de gases.

En ese momento el bebé empezó a botar varios eruptos y el doctor nos dijo se le habían acumulado gases, los cuales era muy común a su corta edad. Nos recetó Colikind (gránulos que disueltos en una cucharada pequeña de agua tibia se le da al bebé).

Conclusiones

Desde ese día agregamos un filtro más de descarte a nuestra rutina. 

Finalmente, ese día aprendimos:

  1. Identificar el tipo de llanto del bebé, ya que es diferente cuando tiene hambre, le duele algo, falta de sueño, aburrimiento.
  2. No dejar que el pánico o desesperación nos haga reaccionar mal con el bebé. Es fundamental que los padres mantengan la serenidad.
  3. Ya no ir a emergencias por ese tipo de circunstancias. Definitivamente lo que habíamos vivido era algo clásico en padres primerizos.